Hoy nos encomendamos a la Mamita de Chapi, que nos de paciencia y salud para afrontar estos tiempos difíciles.
Madre,
dame tus ojos para saber mirar,
si miro con tus ojos jamás podré pecar.
Madre,
dame tus labios para saber rezar,
si rezo con tus labios, Jesús me escuchará.
Madre,
dame tus manos para poder trabajar,
entonces mi trabajo valdrá una eternidad.
Madre,
dame tu manto para que cubra la maldad,
cubierto con tu manto, al cielo he de llegar.
¡Oh Madre!,
dame a Jesús para poder amar,
esta será mi dicha por una eternidad.

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